viernes, 24 de mayo de 2013

Los coches híbridos no son tan verdes como se cree todo el mundo

Bjonr Lomborg escritor, profesor y ambientalista danés escribió un artículo para un diario estadounidense en donde expuso los motivos por los cuales los autos híbridos, considerados verdes, podrían no serlo tanto.


En su artículo, Lomborg menciona siete argumentos principales que evidencian que los beneficios de los autos híbridos podrían estar exagerados tanto por las propias marcas de automóviles como las agencias de mercadotecnia, en un afán de unirse a la tendencia verde.

De acuerdo con información de fundacionunam.org.mx, estos argumentos que el especialista enlista sobre los automóviles híbridos:

1) Un exhaustivo análisis del ciclo de vida muestra que la mitad de las emisiones producidas por un auto eléctrico provienen de la energía que produce el coche, específicamente la batería. Para cuando un auto eléctrico deja la fábrica, ya lleva a cuestas casi 13 mil 500 kgs de emisiones de dióxido de carbono.

2) En contraste, la manufactura de un auto operado con gasolina consume un 17% del total de las emisiones que tendrá durante toda su vida útil. Producir un auto convencional consume sólo 6,350 kgs.

3) Por cada milla recorrida, un auto eléctrico promedio emite cerca de seis onzas de dióxido de carbón, lo cual es mejor que un auto convencional que emite cerca de 12 onzas. Pero aun así la producción del auto eléctrico supera por mucho las emisiones de la producción de un auto normal, lo cual equivaldría a que un auto eléctrico tuviera un acumulado de 80 mil millas de viaje.

4) Suponiendo que un auto promedio acumule 50 mil millas en su odómetro, el precedente que tiene de emisiones antes de siquiera dejar la fábrica hará que en total sume más kilogramos de emisiones que un auto operado con gasolina (derivadas de sumar las emisiones previas más las que se generen al conducirlo).

5) Incluso aunque el auto se maneje por 90 mil millas y el dueño se mantenga alejado de la electricidad generada por carbón, el auto generará emisiones por únicamente un 24% menos que su primo de gasolina. Lo cual está muy lejos del cacareado término “cero emisiones”. Durante toda su vida útil, un auto eléctrico será responsable de generar 8.7 toneladas de dióxido de carbón menos que un auto convencional.

6) Esas 8.7 toneladas podrían sonar como una enorme cantidad, pero no lo son tanto. De acuerdo a los cálculos científicos, una tonelada extra de dióxido de carbón causa un daño que cuesta aproximadamente 5 dólares reparar. Siendo muy optimistas, el dueño de un auto eléctrico le ahorrará al planeta (y a sí mismo) cerca de 44 dólares en daño al clima.

7) El gobierno de los Estados Unidos subsidia a los compradores de autos eléctricos con siete mil 500 dólares. En suma, más de cinco mil 500 millones de dólares en subsidios e incentivos van directamente a los manufactureros de autos, lo cual representa un trato muy poco atractivo para quienes pagan impuestos.

Así, el tema deberá orientarse más hacia la energía y recursos empleados en producir el auto mismo, más que lo que consume durante su vida útil. El camino sigue siendo largo y las posibilidades tampoco se ven muy diversas o prometedoras, hasta que encontremos formas más sustentables de producir alternativas para movernos que representen cero emisiones, tarea que se antoja –por ahora- difícil.


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